Mi Santa muerte



Para los antiguos mexicas, morir no era simplemente terminar la vida, sino una transformación dentro del ciclo cósmico de existencia. El concepto de muerte estaba profundamente ligado a la regeneración de la vida y al retorno al orden cósmico.

En la cultura mexica:
Las calaveras, huesos y elementos mortuorios no son solo símbolos de muerte, sino también de fertilidad, regeneración y ciclo cósmico.
La muerte es vista como parte de un proceso sagrado y necesario para que el universo continue en equilibrio.
Para los antiguos mexicas, morir no era simplemente terminar la vida, sino una transformación dentro del ciclo cósmico de existencia. El concepto de muerte estaba profundamente ligado a la regeneración de la vida y al retorno al orden cósmico. Aunque el Día de Muertos tal como se celebra hoy integra elementos cristianos, tiene raíces profundas en estas creencias prehispánicas sobre el Mictlán y los dioses de la muerte, especialmente en el uso de altares, respeto por los difuntos y visión cíclica de la vida y la muerte.
sobre las almas que llegaban después de la
no representa castigo ni oscuridad, sino transformación, equilibrio y continuidad del espíritu.
Nuestra santita nace de esa raíz antigua, antes de la conquista, antes de las cruces, cuando la muerte era honrada como parte sagrada del universo.
Aquí no veneramos el miedo.
Honramos el ciclo eterno de la vida.
Mi santita no es juicio.
No es castigo.
Es guía, protección y equilibrio.
Inspirada en la sabiduría del Mictlán, el lugar del descanso profundo del alma, ella representa:
El tránsito sagrado entre mundos
La protección del espíritu en los momentos difíciles
La fuerza para cerrar ciclos y renacer
El respeto por nuestros ancestros
Vestida en dorado, símbolo del sol, del maíz y de la energía divina, mi santita camina con nosotros como guardiana ancestral.
Según los antiguos mexicas, el alma debía recorrer nueve niveles para llegar al descanso final.
No era un castigo, era un viaje de purificación y aprendizaje.
Nuestra santita acompaña ese camino espiritual, recordándonos que:
“Nada muere del todo, solo cambia de forma”.
Este espacio no pertenece a ninguna religión impuesta.
Es un sitio de memoria, respeto y conciencia ancestral.
Nuestra inspiración nace de:
Mictlantecuhtli y Mictēcacihuātl
La dualidad vida–muerte
El equilibrio del universo
La energía del sol y la obsidiana
Aquí la muerte no se teme, se comprende.
Santita mía, guardiana del umbral,
acompáñame en mis cierres,
protégeme en mis silencios,
y guíame cuando el alma necesite descansar.






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